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A siete años del asesinato de la niña Jennifer Alejandra Valdéz Alquijay agosto 26, 2019

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2019:  ¡ Trabajar en favor de la Humanidad !

 

A siete años del asesinato de la niña Jennifer Alejandra Vásquez Alquijay

 

La noche del 29 de agosto del año 2012, la niña Jennifer Alejandra, de 3 años de edad, fue asesinada a golpes por su propia madre, Jennifer Liliana Alquijay Osorio. Poco tiempo antes de tal funesto suceso, el padre de la niña Eddy Rolando Vásquez, había solicitado ante los tribunales de justicia la custodia de su hija, la cual le fue negada y otorgada a la madre, quien después del asesinato fue juzgada y recibió una condena de 44 años.

Tras la tragedia que sacudió a la opinión pública nacional, surgió en Guatemala el debate abierto de un tema que hasta entonces se venía ventilando casi exclusivamente en ámbitos estrictamente familiares, y en círculos muy cerrados, siendo un tema tabú el cuestionamiento casi generalizado que durante mucho tiempo han recibido muchos jueces de familia en disputas judiciales por la custodia de menores, en especial, por su conocida preferencia e inclinación en fallar a favor de las madres.

Aunque la Constitución Política de Guatemala reconozca la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, en la práctica, al menos en lo relativo a la tutela, guardia y custodia de los menores de edad, los tribunales de familia guatemaltecos han tenido un marcado sesgo en favor de una de las partes, y esto es precisamente lo más relevante que sacó a flote el impactante caso de Jennifer Alejandra.

Por ello, para nadie es un secreto que por la regular, los jueces favorecen a mujeres cuando los papás hacen reclamos por la patria potestad de los menores. A este respecto, un diario matutino guatemalteco publicaba lo siguiente:

“¿Cómo va a creer que una madre le pueda hacer daño a sus hijos?; “¿Usted lo está inventando todo?”; “lo siento, yo sé que usted puede tener razón, pero si resuelvo a su favor me irá mal a mí”.  Estas son algunas de las respuestas que varios hombres han recibido de los encargados del Sistema de Justicia en el país, cuando plantean denuncias por violencia intrafamiliar o maltrato infantil por parte de sus esposas o parejas sentimentales, o bien, al reclamar la patria potestad de los niños” (“Piden que madres no reciban custodia automática de hijos”; Diario Siglo 21, 17/06/2014, p. 2).

En el caso particular de Eddy Vásquez, él había presentado una denuncia contra la mamá de la menor, pero nunca le prestaron atención en los entes del Estado. Por el contrario, la señora Alquijay logró la custodia total de la niña, con lo que se le impidió a su padre velar por la vida de la niña, según el mismo diario citado.

La misma fuente reproduce las declaraciones de Zenaida Escobedo, entonces de la Unidad de la Mujer y Análisis de Género del Organismo Judicial, del 100 por ciento de los casos de violencia intrafamiliar que reciben, entre el 1 % y el 5 % son hombres agredidos; “la ley es una herramienta de la justicia, pero a veces es tergiversada…”, dijo la entrevistada.

Al ser entrevistado por el mismo caso, Miguel Ángel López, entonces de la Comisión Nacional contra el Maltrato Infantil (CONACMI), argumentaba lo siguiente; “En el país hay una violencia alarmante en contra de hombres, y que principalmente las mujeres usan a sus hijos como escudo en medio de la problemática de una relación. Algunas mujeres han  acusado a sus parejas o ex–parejas, y cuando se investiga la supuesta violencia se establece que no es real, ahí se determina que lo que buscan (ellas) es quedarse con los niños como un trofeo” (Ibíd.).

Finalmente, y siguiendo esa misma línea de argumentación, es que durante el mismo año, en la publicación de mi libro “La Falsa Denuncia”, expresaba textualmente lo siguiente;

“Me interesa también, llamar la atención con respecto al siguiente fenómeno social que estamos viviendo ahora en nuestro país: de la acostumbrada pasividad (y complicidad) con la cultura violenta del machismo irracional e irresponsable, hemos pasado rápida y peligrosamente a una nueva cultura, relacionada ahora con la “cacería de brujos”, cuya perversa noción principal es la de que el solo hecho de nacer varón es una condición “altamente sospechosa”. Y de que, supuestamente, “solo las madres saben querer y proteger a sus hijos e hijas…”.

Hoy, a siete años de la trágica desaparición física de Jennifer Alejandra, la pregunta crucial sigue siendo la misma; “¿Aprendió algo la sociedad guatemalteca de esta tragedia?”

Sergio Barrios Escalante

Coordinador del Proyecto ADINA

Autor del libro: “La Falsa Denuncia, la Simulación de Delito, el Desacato a las Sentencias Judiciales y otras Formas de Violación a los Derechos de la Niñez y la Adolescencia”.

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