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El caso Jennifer Alejandra: cuando la justicia no funciona: Publicación/Homenaje agosto 26, 2014

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2014:  ¡  TRABAJAR EN FAVOR DE LA HUMANIDAD !

Jennifer Alejandra Vasquez Alquijay- Asesinada por su madre el 29 agosto 2012

En Memoria de Jennifer Alejandra Vásquez Alquijay,en el Segundo Aniversario de su asesinato (29agosto2012)

 

 

EL CASO JENNIFER ALEJANDRA:

CUANDO LA JUSTICIA NO FUNCIONA

La muerte de una niña de apenas 3 años, es una muestra inequívoca que a pesar de toda una nueva legislación, poco se  ha logrado por las mujeres y niñas de este país. Al contrario, la fustración antimachista de muchas mujeres dentro del sistema de justicia, provocó, como este caso, la muerte de un angelito.

 

 

 

 En Memoria de Jennifer Alejandra Vásquez Alquijay,

en el Segundo Aniversario de su asesinato

(29  agosto  2012)

 

A luz los serios errores del Sistema de Justicia y de la Protección de los menores de edad.

 

El caso de Jennifer Alejandra Vásquez Alquijay, quien falleció a los 3 años y 8 meses, desveló serios e irreparables errores del sistema de justicia y de protección a la niñez, que la alejaron de su padre y la condenaron a una vida de golpes, agresiones y miedo.

La corta vida de la menor concluyó con una violenta muerte a manos de su madre, quien fue condenada a más de cuatro décadas de prisión y un debate sobre el papel que deben jugar las instituciones para proteger la vida de los niños y niñas.
Cuando Liliana Alquijay Osorio, cinta negra en karate, se enteró que estaba embarazada, quiso abortar, pero solo por la insistencia de Eddy Vásquez, su esposo, desistió de esa idea y visitó un médico para iniciar con el tratamiento prenatal a los cuatro meses de gestación.

Gracias a eso, en el año 2009 nació Jennifer Alejandra. “Desde el principio fue mi princesita”, señala Eddy, el padre, quien recuerda a su hija como una “niña alegre y sana”.

No obstante, la vida de la familia tomó un rumbo diferente cuando Liliana conoció a Yenni Chinchilla, con quien mantiene una relación sentimental y quien ayer fue capturada por supuestamente incurrir en responsabilidad en la muerte de la menor.

“La relación se empezó a perder cuando Liliana conoció a su famosa amiga Yenni. Se obsesionó con ella. Cuando tenía algún tiempo libre, lo único que decía era «voy a salir con Yenni». Cuando estaba al teléfono y le preguntaba con quién hablaba, su respuesta era «Yenni». En el chat de internet, todo era «Yenni»”, comentó Eddy, quien durante varios meses sobrellevó esa situación.

“Yo no me separaba de ella por la simple y sencilla razón que yo sabía que al pelear por la custodia de la nena llevaba las de perder, porque ella era la mamá”, dijo el padre de la menor. Tenía razón.

Según Eddy, tras la muerte de su padre, la personalidad de Liliana también tomó un rumbo diferente: “Luego de que su papá falleció, ella se puso peor. Ya no se pudo estar en convivencia y decidimos separarnos”.

BATALLA POR LA CUSTODIA
El problema de la pareja no fue terminar con la relación, sino que no lograron llegar a un acuerdo respecto a la custodia de la menor.

Liliana decidió irse de su casa y dejar a la hija de ambos al cuidado de Eddy, pero tiempo después regresó, y al no encontrar las pertenencias de la menor, acudió a un juzgado a presentar una acción en contra de su exconviviente.

Según consta en el expediente del Ministerio Público (MP), el 19 de enero de 2012, Alquijay Osorio compareció ante el Juzgado de Familia de Villa Nueva para solicitar medidas de seguridad en contra de su exconviviente, argumentando que durante cuatro meses sufrió violencia psicológica, verbal y física, y que éste había secuestrado a la menor. Dicha judicatura otorgó las medidas de seguridad y cortó la comunicación entre Eddy y la pequeña Jennifer.

No obstante, posteriormente los padres alcanzaron un convenio voluntario y se fijó una pensión alimenticia para mejorar la situación de la niña. Con eso, Eddy recuperó la relación con su hija y casi un mes después, luego de haber presentado oposición, otro juez de Familia revocó las medidas de seguridad argumentando que la agresión física y sicológica contra Liliana nunca fue comprobada.

La tranquilidad duró poco, puesto que en marzo Liliana se presentó ante el MP para interponer una denuncia contra el padre de Jennifer, argumentando que luego de que su hija le dijera que le dolían las piernas, la revisó y observó que tenía irritación y flujo en la ropa interior.  En tal sentido señaló a Eddy por la comisión del delito de plagio o secuestro y violación sexual. La denuncia fue ratificada el 7 de mayo del mismo año.

Luego de una investigación del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) se determinó que Jennifer no presentaba signos de desfloración; sí se encontró presencia de fluido seminal en la ropa de la niña, pero hasta el momento no se ha logrado determinar a quién pertenece.

El MP solicitó al juzgado de Familia una ampliación de las medidas de seguridad, alejando nuevamente a Eddy de su hija, y acercando a la menor hacia una convivencia con quien era su verdadera agresora.

En este caso fue el Juez Quinto de Niñez quien el 29 mayo declaró como responsable de la menor a Liliana. Posteriormente, el 20 de agosto del mismo año, la judicatura resolvió en forma definitiva y confirmó la custodia de Jennifer a su madre.

Para dictar sentencia, el juez se basó en dos dictámenes emitidos por una trabajadora social y una sicóloga, ambas funcionarias de la Procuraduría General de la Nación (PGN). En dichos informes ambas sugieren que Jennifer debía permanecer con su madre.

Ahora, en la reciente sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia, las juezas determinaron que hubo una gran deficiencia en dichos documentos, ya que  la misma sicóloga estableció que Liliana tenía antecedentes de maltrato físico por parte de su progenitora y que “carecía de sentimientos”.

“Los dictámenes no son más que estudios superficiales y el de la trabajadora social se basa en que la madre denunció agresión sexual”, indicaron las juezas.

 

RESPUESTA INSTITUCIONAL
“Me cerró las puertas; ya no pude hacer nada”, es lo que constantemente repite Eddy al ser entrevistado y recordar lo que sucedió antes de la muerte de su hija.

Para tratar de salvar la vida de su hija, en quien observaba claras marcas de agresiones, Eddy acudió a la Fiscalía para presentar una denuncia en la que explicaría que la menor era maltratada por su madre; no obstante, por tener una queja en su contra, la misma nunca fue aceptada.

“Desde el día que ella llegó a decir que yo le pegaba a la nena y que ejercía violencia sicológica en contra de ellas, me cerraron las puertas, porque el juez de Familia no se tomó  la molestia de investigar. Creyó lo que ella le dijo y emitió una orden, y me quitaron a la nena”, contó.

No obstante, Eddy no se quedó de brazos cruzados y tocó las puertas de distintas instituciones para poner en evidencia las agresiones en Jennifer que eran provocadas por su madre.

“La primera vez que intenté hacer algo fui a PGN, en la zona 13. Llevé unas impresiones de las fotografías que le realicé a la nena, donde se veían los golpes que su mamá le propinaba. Pero allí me dijeron que ellos no podían hacer nada, que eso lo tenía que solventar un juez de Familia”, dijo.

Agregó que luego de varias conversaciones con su hija, concluyó que la niña ya no quería quedarse con su mamá, que le tenía pánico y que por lo tanto tenía que pelear por la patria potestad.

Al observar que  Jennifer era golpeada cada vez con más fuerza, Eddy recurrió al MP, pero su esfuerzo fue en vano. “La persona que me atendió, que era sicóloga, me dijo: «Cómo va a creer usted que una niña quiera estar con el papá, si las niñas se quedan con la mamá, eso así es». Me lo dijo muy enojada y tajante”.

Nuevamente le dijeron a Eddy que el caso debía resolverlo un Juzgado de Familia. Pero las cosas se complicaron cuando se enteró que tenía en su contra una denuncia por agresión sexual y secuestro.

“Seguía en la lucha, tratando que me atendieran en el MP; fui como unas cinco veces en una semana. Lo primero que me decían es que desde el punto de vista legal, primero tenía que arreglar esa situación de la denuncia por abuso sexual, para ayudarla y para que me creyeran”, dijo apesarado.

Eddy reiteró: “Cuando Liliana puso la denuncia por abusos sexuales en mi contra me bloqueó. Ya no pude hacer nada y era frustrante ir y que me volvieran a decir que no. Iba en la mañana y en la tarde. Me atendían diferentes personas y todos me decían lo mismo, nunca me extendían ninguna constancia. Al menos quería tener la base de algo para que supieran que estaba llegando, pero nunca me quisieron hacer ningún escrito ni nada”.

“Fue hasta que unos agentes de la PGN me acompañaron a traer a la nena, porque Liliana ya no me la quería mostrar. Les volví a explicar lo de los golpes y ellos accedieron a escucharme para el contacto”, recuerda

 

DOS ÚLTIMAS VECES
“La última vez que la tuve entre mis brazos fue el 28 de marzo. El 20 de agosto la vi a través de un monitor. Ella estaba con la sicóloga. Eso fue nueve días antes de que falleciera”, recuerda el padre de Jennifer.

Dentro de la alegría de ese 28 de marzo hubo momentos de zozobra, recordó Eddy. Esa tarde recogió a su hija en la residencia de su exconviviente y luego la llevó a su casa, a traer a su prima y a su hermana para luego salir a almorzar.

“Fue muy triste cuando empezó a comer. Lo hacía con desesperación, porque prácticamente se tragaba la comida, tomaba un sorbo de refresco y seguía. Le dije que se calmara, que comiera despacio porque nadie le quitaría la comida”, relató.

Según indicó, realmente no tiene conocimiento si alimentaban a su hija. “No tengo idea; eso fue muy triste”, pero más aún fue observar la cantidad de golpes que tenía en el cuerpo, y nuevamente regresó al MP a intentar poner las denuncias, pero “fue totalmente nulo, luego fuimos a PNG y lo mismo”.

 

INVESTIGACIONES
Al emitir la condena en contra de Alquijay Osorio, el pasado 15 de febrero, el Tribunal dejó entrever que la muerte de Jennifer Alejandra, ocasionada por los golpes de su madre, pudo evitarse si los trabajadores de la PGN y el MP hubieran realizado de manera eficaz el trabajo que tenían asignado.

Aunque ya fue muy tarde, finalmente la justicia le dio la razón a Eddy, pero ya había perdido a su hija. “Como mujeres y como juezas comprendemos su dolor, comprendemos su indignación, porque a nosotras también nos indigna que haya empleados y funcionarios públicos irresponsables que solo piensan en obtener un salario mes a mes, y lo que menos hacen es hacer un trabajo con eficiencia y con mística”, dijo el  pasado 15 de febrero la jueza Janeth Valdés, presidenta del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, a Eddy, momentos después de condenar a Liliana a pasar 44 años y 8 meses tras las rejas.

Eddy confirma dicha declaración, pues al ser cuestionado enfatizó que “si realmente hubieran investigado, mi hija no habría fallecido y estaría conmigo porque se hubiera evidenciado cuál era el comportamiento de la nena; la muerte se pudo evitar si realmente existiera una investigación más profunda y si las autoridades se tomaran el tiempo para hacerlas”.

En ese sentido, Vladimir Aguilar, recién nombrado Procurador General de la Nación (PGN), indicó que facilitarán las investigaciones al MP e iniciarán pesquisas internas con el propósito de abrir una investigación que permita evidenciar si hubo o no negligencia en el actuar de los funcionarios que atendieron el caso Vásquez Alquijay.

“Los dictámenes y las opiniones deben estar en el marco jurídico, y cuando se atiende a la niñez debe prevalecer el interés superior del niño, y la forma de garantizar eso, es explicarles a los funcionarios la importancia del trabajo que están desempeñando”, manifestó.

Según explicó, para esto trabajan en crear métodos científicos de investigación, pues “no solo se requiere el conocimiento del sistema jurídico sino también  de la capacitación y especialización en materia de niñez, específicamente en quienes son objeto de agresión sexual, violencia psicológica y física”.

De acuerdo con sus declaraciones, la PGN trabaja con un déficit de 30 millones de quetzales, y su presupuesto representa una de las grandes limitantes para cubrir todo el trabajo que por mandato debe realizar la institución.

El Procurador también aseguró que en la actualidad, al realizar una investigación en este tipo de procesos, se centraban únicamente en el entorno familiar, sin ampliar en el contexto para conocer las circunstancias que envuelven la vida del niño afectado. Por dicho motivo, ahora buscan realizar diligencias de campo  documentar el entorno del menor.

“Las instrucciones ahora son extender la investigación a un entorno familiar, a un contexto socioeconómico, armonizado entre trabajadoras sociales, psicólogos, investigadores y abogados”, acotó el funcionario y agregó que esto lo realizarán con el fin de contar con pesquisas más integrales y más profundas en relación al entorno.

GRANDES DIMENSIONES
Leonel Dubón, representante de la organización Refugio de la Niñez, recordó que la PGN es el ente rector que protege a la niñez que de alguna u otra manera es vulnerada; no obstante señaló que es una institución incapaz de responder a la situación actual de violencia e inseguridad.

“Nadie puede dar lo que no tiene y esta institución viene funcionando desde hace años sin un reglamento orgánico, sin suficientes recursos financieros y técnicos acordes a la dimensión y a la problemática de derechos humanos que está sufriendo la niñez en el país”.

En consecuencia, dijo que han realizado propuestas, y una de ellas es revisar toda la institucionalidad de la niñez, y que llegaron a la conclusión que Guatemala es un país donde las acciones de protección están dispersas en diferentes instituciones.

“Por ejemplo, la supervisión de los centros de abrigo y protección está asignado a dos instancias, la Procuraduría de la Niñez de la Procuraduría de Derechos Humanos, y al Consejo Nacional de Adopciones; las políticas públicas están en la Comisión Nacional de Niñez y Adolescencia; la protección a cargo de Secretaría de Bienestar Social y otro conjunto de entidades”, subrayó.

En ese sentido criticó que lo que existe  es una gran dispersión de responsabilidades en muchas instituciones y que hay poca capacidad de articulación porque no hay quién las aglutine y las coordine.

“En los casos de niños en proceso de adopción, donde la PGN presenta una investigación, el Consejo Nacional de Adopciones bota la investigación e inclusive hasta apela las resoluciones de los jueces. Estamos ante instituciones del Estado peleando entre ellas mismas por la misma incapacidad que tienen de resolver la conflictividad que hay en materia de niñez”, reiteró.

 

ESPACIOS NEUTRALES
En el caso de la muerte de Jennifer se presentó un punto de discusión, puesto que según la cultura guatemalteca, se cree que la madre garantiza las mejores condiciones para cuidar y educar a un menor de edad.

En relación a esto, Dubón opinó que la justicia no debe favorecer  uno de los padres por un tema de género, y que por el contrario, debe haber una investigación profunda y exacta que evidencie quién es el verdadero violador de derechos humanos, si el papá o la mamá.

“Con esa  investigación, el juez tiene los elementos para poder tomar una decisión, no porque sea mujer u hombre, sino que la misma debe ser profunda. Guatemala es un país altamente influenciado por una cultura machista y patriarcal, muchas veces se ve a la mujer como vulnerable y desprotegida, y en ese mismo escenario se ve como la única capaz de cuidar a un niño o niña”, opinó.

“La vida del niño depende de los insumos que pueda tener un juez para tomar una decisión, esos insumos son las investigaciones, y el mismo juez también debe cambiar la mentalidad de los extremos;  hay que juzgar el hecho y no la persona; cuando el togado se fija en los hechos quita de su mesa los prejuicios, y no se trabaja en base a eso, sino en lo que le pasó a la niña o niño”, concluyó.

Por su parte, Claudia Palencia, abogada de Fundación Sobrevivientes, que participó como querellante adhesivo en el caso contra Liliana Alquijay, indicó que en este proceso y otros similares ha quedado clara la necesidad de que las instituciones hagan un trabajo consciente, pues recalcó que está en juego la vida de un niño.

“Las entrevistas de trabajo social no solamente deben quedarse con la versión de la madre, sino que también de otros familiares que estén alrededor de la niña, del mismo padre que pide a la menor, de  vecinos, incluso”, consideró. También agregó que cuando se requieren investigaciones de trabajo social, estas son muy escuetas.

En el caso específico de Liliana Alquijay, la experta acotó que, al margen de criticar el derecho a la sexualidad de cualquier persona y su preferencia sexual, “como bien decía el doctor Juan Jacobo Muñoz, la sentenciada tiene problemas de personalidad y no define su identidad”.

Palencia agregó que, en las investigaciones realizadas, se llegó a determinar que para Alquijay iba contrario a su naturaleza ser madre y mujer. “Es por eso que en un momento ella le entregó la niña a Eddy Vásquez, porque ya para ella representaba un estorbo”, puntualizó.

 

LA IRA POR CUATRO TACOS
Según las investigaciones del MP, la menor Jennifer Alquijay fue golpeada durante 30 minutos por su madre, hasta que falleció.

El detonante de la ira de Liliana fue que Jennifer se comió cuatro tacos de espinaca, que eran para su pareja.

La necropsia de la niña determinó que, tanto en vida como muerta, le fueron causadas lesiones a la menor.

Jennifer falleció por trauma abdominal y trauma cráneo vertebral.

Su estómago sufrió una abertura de 4 centímetros. Por haberse comido los tacos, el órgano estaba sobre extendido, y tras un golpe de suma fuerza el mismo explotó. También se le encontraron edemas cerebrales, así como hemorragias internas, contusiones de los músculos, entre otras lesiones.

 

 

EL PROCESO CRONOLOGÍA DEL CASO
19 enero de 2012
El Juez de Familia de Villa Nueva dicta medidas de seguridad en contra de Eddy Vásquez, tras una solicitud de Liliana Alquijay.

8 de febrero de 2012
Vásquez presenta una oposición y el Juez revoca dichas medidas  de  seguridad y vuelve a ver a su hija, Jennifer Alejandra.

23 de marzo de 2012
Alquijay denuncia en el Ministerio Público (MP) a su exconviviente por agresión sexual, plagio o secuestro.

28 de marzo de 2012
Vásquez toma a Jennifer en sus brazos por última vez.

7 de mayo de 2012
Alquijay ratifica la denuncia contra el padre de la menor.

23 de mayo de 2012
Tras la ampliación de la denuncia, el MP solicita nuevamente las medidas de seguridad contra Vásquez.

29 de mayo de 2012
El juez Quinto de Niñez declara de forma provisional a Alquijay como responsable de la custodia de su hija.

20 de agosto de 2012
El Juzgado Quinto de Niñez le da la custodia definitiva a Alquijay, y Vásquez ve a su hija por última vez a través de un monitor.

30 de agosto de 2012
Personal de la Finca San Jorge, en Villa Nueva, encuentra el cuerpo sin vida de Jennifer Alejandra.

1 de Septiembre del 2012
Capturan a Alquijay durante el velatorio de su hija.

15 de febrero de 2013
Sentencian a 44 años de prisión a Alquijay por el delito de parricidio, tras encontrarla culpable de la muerte de su hija.

19 de febrero de 2013
Capturan a Yenni Chinchilla, pareja sentimental de la condenada, señalada por asesinato en grado de complicidad, simulación de agresión sexual y maltrato contra menores.

 

“Yo no me separaba de ella por la simple y sencilla razón que yo sabía que al pelear por la custodia de la nena llevaba las de perder, porque ella era la mamá”.
Eddy Vásquez
Padre de Jennifer

 

 

 

POR JODY GARCÍA  (Diario La Hora)
jgarcia@lahora.com.gt

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