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“Desempleo juvenil: tendencias globales y regionales” (parte I) septiembre 19, 2010

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¡ LO  QUE  NO  SE  NOMBRA  NO  EXISTE !


OIT: DESEMPLEO  JUVENIL: TENDENCIAS GLOBALES Y  REGIONALES

OIT: DESEMPLEO JUVENIL: TENDENCIAS GLOBALES Y REGIONALES

“Desempleo juvenil: tendencias globales y regionales” (parte I)


A los tradicionales y negativos factores estructurales crónicos que de ordinario se presentan a lo interno de cada sociedad en particular, y a las nuevas tendencias macro que en las últimas dos décadas han surgido en la economía mundial, se suma ahora la perniciosa influencia de la actual crisis mundial.

En relación a las ya precarias condiciones del empleo para los jóvenes (tanto en los países del Centro como en la periferia capitalista), los efectos de la interacción dinámica de los factores arriba citados, tienen como principales resultados, en términos bastante generales, efectos tales como; el reforzamiento del ciclo de la pobreza (en ámbitos urbanos y rurales), el adelgazamiento cuantitativo y cualitativo de los estratos medios urbanos (número de componentes y descenso en su calidad de vida y nivel de ingresos), profundización del desempleo crónico, expansión del llamado Sector Informal Urbano (particularmente en regiones como la latinoamericana, tradicionalmente poseedora de una de las tasas del SIU más altas a nivel mundial), aumento del empleo precario (frecuentemente disfrazado de “flexibilidad laboral”), difuminación de los escasos mecanismos de movilidad social ascendente, entre otros.

Esto a su vez, influye de manera directa en otros importantes ámbitos de la vida de los jóvenes, tales como el incremento de la deserción escolar, en el estancamiento en los niveles de calificación y capacitación de la fuerza laboral, en el aumento de la emigración internacional insegura (aspecto donde también “destacan” los jóvenes latinoamericanos en busca de empleos más allá de las fronteras nacionales), una profundización de la anomia social (más niños y jóvenes involucrados en actividades delictivas, en el consumo, tráfico y venta de drogas, mayor fracturación de los núcleos familiares, aumento de la prostitución infantil y juvenil etc.), así como la extensión incontrolada de la explotación laboral infantil (algo que se proyecta como una sombra ominosa en regiones tan apartadas que van desde China hasta México, pasando por India y África).

Todo lo anteriormente citado refleja la enorme complejidad del problema subyacente detrás del desempleo en los jóvenes. Y ella ha sido recogida en gran parte por el reciente informe “Global Employement Trends for Youth” (“Tendencias Globales en el empleo para los jóvenes”), presentado hace pocos días por la OIT (1).

Este es un reporte denso y bastante completo del estado de la cuestión a nivel mundial y regional, y merece la pena no sólo ser leído detenidamente, sino además, revisado y estudiado con cuidado, en especial, por parte de quienes tienen en sus manos la toma de importantes decisiones en materia de políticas sociales y laborales a nivel institucional y estatal, así como también para las organizaciones y personas que están directamente involucradas en distintos programas y proyectos de apoyo a la inserción laboral y socio-educativa de los jóvenes.

De manera muy sucinta puede decirse que dicho informe destaca, entre una gran cantidad de importantes hallazgos, dos aspectos que resultan cruciales en la dinámica de esta problemática: el factor socio-demográfico y el socio-productivo.

En cuanto al factor socio-demográfico, el reporte realza el hecho de que tan sólo en la última década (2000 -2010), la población mundial ha crecido a un ritmo anual promedio de 1.2 por ciento, pasando de 6.1 a 6.9 billones, es decir, hemos llegado ahora a constituir casi siete mil millones de habitantes (teniendo la región del África Sub-Sahara el porcentaje de crecimiento poblacional más elevado -2.5 %- y en el otro extremo, la Unión Europea, con el índice más bajo -0.4 %-).

En términos globales y regionales (pero con diferencias por país), el informe muestra un descenso en la participación demográfica de los grupos etarios catalogados como jóvenes (entre los 15 y 25 años), en relación al conjunto de la población mundial (incluso en regiones como la Latinoamericana, en donde el mayor peso demográfico ha estado por mucho tiempo constituido por niños y grupos juveniles), por lo que demógrafos y especialistas afines advierten del inicio de la finalización del llamado “período transicional”  (también denominado “bono demográfico”), en la composición etaria de la población global (2).

Sin embargo, a pesar de este factor (y adicionalmente al hecho de que en términos relativos hay ahora una mayor incorporación de los jóvenes a los diversos sistemas educativos en relación a décadas anteriores), aún así, los ya estrechos mercados laborales siguen experimentando una fuerte presión con la incorporación de alrededor de 2 millones anuales de nuevos jóvenes a la fuerza laboral potencial (3).

A pesar de ello, los hallazgos del reporte de la OIT muestran que se siguen profundizando las tendencias respecto a una creciente exclusión de los jóvenes en el mercado laboral formal (algo que en la actualidad también está afectando a otros grupos etarios de mayor edad y en independencia de su nivel educativo), y con ello pasamos de lleno al segundo factor mencionado, el socio-productivo.

En este sentido, el reporte muestra que incluso antes de que estallara de lleno la crisis mundial en el 2008, en el lapso de 1998 al 2008, la participación de los jóvenes en el mercado laboral había decrecido en términos globales, pasando de 54.7 % a un 50.8 %, con lo cual queda al descubierto que en tal período sólo uno de cada dos jóvenes a nivel mundial formaron parte activa del mercado laboral.

Estos datos merecen ser matizados, pues pese a que en el 2008 el total de la fuerza laboral mundial compuesta por jóvenes ascendió a 540 millones (en realidad un incremento de 34 millones con relación a una década atrás), se debe tomar en consideración que el ritmo de crecimiento de la población joven es mucho más alto que la tasa de desempleo juvenil.

La parte preocupante viene cuando se muestra que la tasa de población joven participando en el mercado laboral decreció desde el 47.9 al 44.7 entre el año 1998 y el 2008, algo que los autores del citado reporte “leen” o interpretan de manera mixta, pues no se trata únicamente de buenas noticias relacionadas con el hecho de que tales cifras muestran una mayor cantidad de jóvenes absorbidos por los sistemas educativos, ya que según dicho estudio, ello también pone de manifiesto la ocurrencia de otros factores de índole negativo, tales como el desaliento de muchos jóvenes en diversas regiones del mundo respecto a sus posibilidades de inserción laboral (4).

Para terminar esta primera parte del presente análisis, es importante señalar que la irrupción de la presente crisis económica mundial, ha terminado de impactar aún más de manera negativa en tales tendencias.

En tal sentido, el reporte citado indica que al final del 2009 había un estimado de 81 millones de jóvenes desempleados a nivel mundial. Ello muestra un incremento de 7.8 millones de desempleados en relación al 2007, año en el que comenzó a manifestarse la actual crisis. Ello muestra que hubo un abrupto incremento en la tasa de desempleo para este grupo etario, subiendo de un 11.9 % al 13.0 % en el período bianual mencionado.

Notas:

-1. “GLOBAL EMPLOYMENT TRENDS FOR YOUTH”. August 2010. Special issue on the impact of the global economic crisis on youth: International Labour Office- ILO (OIT), Genova, Suiza.

-2. La tendencia al “envejecimiento general” de la Población Económicamente Activa (PEA), ciertamente no es todavía un problema global, al menos, tal y como se presenta ahora en regiones como la Unión Europea, pero se advierte que aún en zonas como la Latinoamericana, con marcada población juvenil como grupo etario dominante, el declive es todavía muy leve pero ya ha iniciado.

-3. Según dicho reporte, la tendencia global al incremento de entre un 1.0 a 2.2 millones de jóvenes que se incorporarán anualmente a la fuerza de trabajo, se mantendrá en el período entre el 2010 y el 2015.

-4. Por ejemplo, para el caso Latinoamericano, estudios específicos sobre esta problemática llevados a cabo por la OIT en los años 2007 y 2009, muestran que en esta región existen elevadas tasas de población juvenil ausentes tanto del trabajo como de las aulas, despuntando en ello países como Honduras y El Salvador, con una tasa cercana al 40 % de jóvenes en tal situación.

Sergio Barrios Escalante.

Científico Social e Investigador Independiente. Ensayista.  Escritor.

Edita Conviviencia Alterna y la Revista Raf-Tulum entre otras publicaciones.

http://revistatulum.wordpress.com

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