Convivencia Alterna

Iniciativa para Un Proyecto de Iniciativa de Ley

Custodia Compartida y Convivencia Alterna marzo 14, 2009

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 Desde el 25 de enero al 15 de marzo del presente año (2009), han transcurrido 49 dìas(1,776 horas), sin poder reunirme con  mi pequeña.  Se nos impide la comunicaciòn, incluso, por la vìa telefònica.  Usted, estando en mi lugar, ¿Què harìa?  ¿Guardarìa silencio?, ¿Lo tomarìa como algo normal?  En este Mes de Marzo ella està de  CUMPLEAÑOS.  ¿Podremos  sus abuelos paternos, sus amigos de por acà y yo,  hacerle una Celebraciòn mìnima?  ¿Què dice la ley respecto a esto?

 

Jade y el papi Sergio en  uno  de  sus encuentros  quincenales (de cuatro horas...)

Jade y el papi Sergio en uno de sus encuentros quincenales (de cuatro horas...)

 

CUSTODIA COMPARTIDA Y CONVIVENCIA ALTERNA

 

 

 

Artículo 3

 

“Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres, a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño”.

 

(Convención de los Derechos del Niño)

 

 

 

 

Presentación General:

 

El concepto de “Custodia compartida y convivencia alterna”, tal y como su nombre lo sugiere, hace alusión a la posibilidad de que los hijos e hijas menores de edad, puedan tener una relación fluida, directa, alterna, sana y permanente con ambos progenitores (en independencia del estado civil y del lugar de residencia del padre y la madre que viven separados), tanto en los aspectos cotidianos que se refieren a la custodia como a la convivencia misma con los pequeños/as.

 

Actualmente, en diversos países se tienen antecedentes de avances en cuanto al debate y la contemplación jurídica de esta figura, vista como normativa complementaria a leyes ya existentes, tal es el caso de Argentina, Costa Rica, Francia y algunas regiones de España.

 

En el caso de Argentina, la sentencia del tribunal de apelación de la Sala J de la Cámara Nacional de Apelaciones de lo civil de Buenos Aires (del 24 de noviembre de 1998), presidida entonces por la Dra. Zulema Wilde, citaba al respecto que “la ley no prohíbe la tenencia conjunta, simplemente no la legisla…”.

 

Afirmando además, que “…para otorgar la tenencia compartida a ambos padres, bastaría recordar la pirámide de jerarquía en cuanto a las normas” (H. Kelsen). La constitución ha consagrado en la cúspide la pirámide los convenios y tratados internacionales al considerarlos complementarios de las disposiciones de la ley fundamental (art. 75 inc. 22), los magistrados deben operar considerando modificadas o derogadas las disposiciones que vulneren, desconozcan, restrinjan o contradigan los derechos de la infancia, sin necesidad de que tales disposiciones infra-constitucionales sean expresamente abrogadas o reformadas”… (fallo con fecha 24/XI/1998).

 

 

En el caso de Costa Rica, La Ley de Paternidad Responsable (aprobada en el año 2001), inspirada en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, 1948, exige que todo niño/a tenga derecho efectivo a inscribirse legalmente (derecho a una identidad, un nombre y un registro ciudadano), con dos adultos responsables (padre y madre), que se comprometan a, en caso de separación o divorcio, mantener en las mejores condiciones para los hijos/as, el régimen igualitario de responsabilidad, tutela compartida y convivencia alterna.

 

 

En el caso de Francia, la Asamblea de ese país (el 22 de febrero de 2002), adoptó la modificación legislativa que prevé e iguala los derechos de ambos progenitores en cuanto a la guardia y custodia: el juez puede dictar la residencia del o los hijos/as de forma alterna en los domicilios de ambos progenitores, durante un período pactado y con fecha de revisión fijada, hasta tomar una decisión definitiva…y para ello, tener en cuenta la edad de los hijos/as, las prácticas pasadas de la pareja, y las opiniones de expertos (en psicología infantil, psicología y terapia de familia…).

 

A tono con los comentarios vertidos por Juan Gallegos Díaz, padre de familia español que practica sin problemas con sus hijos/as la convivencia alterna, “son los padres los que están en condiciones de establecer cuál es el mejor interés del hijo/a, cuando ambos padres están de acuerdo, ya que esto comporta ventajas: ambos progenitores se mantienen guardadores, ambos se equiparan en cuanto a organización de su tiempo y vida personal y profesional, los hijos mantienen la convivencia con cada uno, se les presentan menos problemas de lealtades, y se elimina de este modo el padre periférico...”

 

Sigue diciendo al respecto: “Se ha comprobado que el progenitor que no tiene la guarda se muestra menos dispuesto al contacto con sus hijos a medida que transcurre el tiempo…”.   

 

Por otra parte, señala que; “Hay numerosos acuerdos y directivas (leyes) europeas e internacionales, que determinan acerca de la igualdad de los derechos de hombre y mujer, y la no discriminación entre sexos, por lo que preferir a la madre en contra de la voluntad de ambos padres, es contrario a la ley”.

 

Y prosigue; “La no discriminación entre los sexos y la equiparación de poderes es contrario a otorgar la tenencia a uno sólo de los cónyuges (o progenitores). Cuando ambos se reconocen el uno al otro con iguales capacidades para cuidar y ocuparse de sus hijos, hacer eso es producir entre ellos un desbalance de poder…”.

 

Sostiene el señor Díaz (en su calidad de miembro del Grupo de Padres de Granada que luchan por la Igualdad de Género en España), que “se cometen enormes errores de consecuencias psicológicamente nefastas, de una crueldad inútil e injustificada, y ante las que las leyes y costumbres crean una INDEFENSIÓN irremediable para muchos varones, que se ven aislados de sus hijos/as, marginados a un papel meramente instrumental en lo económico, empobrecidos en el tiempo de contacto diario y total con sus hijos/as pequeños, INCLUSO CUANDO DE COMÚN ACUERDO (mayúsculas del señor Díaz), se han establecido convenios posibles de reparto igualitario de cuidados, la guardia, custodia, y la tutela y convivencia efectiva de los hijos/as”. 

 

 

Concluye el señor Díaz; “¡También hay padres que se olvidaron que tienen hijos, que nada saben de sus apuros en la escuela, ni de los gastos de pañales, ni del respeto mínimo al sentimiento de soledad o el miedo nocturno, las fiebres o los amores y desamores del patio de la escuela!  Pero lo que aquí resulta interesante es apoyar lo positivo: que otros varones, otros hombres machos, son capaces y quieren cuidar, atender, escuchar y mimar a sus hijos e hijas, y por nada están dispuestos a aceptar que, la costumbre, las leyes, la rutina, la pereza de jueces y psicólogos de los Equipos de Valoración Psicosocial de los Juzgados de Familia, o la neurótica alienación parental de algunas personas vierta el ácido destructor en su cariño por sus hijos/as”.

 

 

En el caso de Guatemala

 

En el año 2003 nuestro país dio un enorme salto cualitativo en materia de legislación de los derechos de la niñez y adolescencia, al ser aprobada la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (Decreto Número 27-2003, del Congreso de la República de Guatemala), en donde expresamente el Estado se compromete a velar por el respeto al relacionamiento directo y regular entre padres e hijos (artículos 13 y 14).

 

Así mismo, en otro de sus artículos específicos, se insta al Estado y a la sociedad en su conjunto a realizar acciones concretas para que las anteriores garantías sociales de niños y progenitores no se violenten.  En este aspecto, cito textualmente el siguiente artículo;

 

 

 

 

 

 

 

Artículo 16

 

Dignidad

 

“Es obligación del Estado y de la sociedad en su conjunto, velar por la dignidad de los niños, niñas y adolescentes, como individuos y miembros de una familia, poniéndolos a salvo de cualquier tratamiento inhumano, violento, aterrorizador, humillante o constrictivo”.

 

Bajo esa tónica, y mediante la realización de diversas convocatorias públicas realizadas a través de los medios de comunicación, un núcleo de padres de familia nos reunimos a inicios del año 2006, para luego realizar convocatorias más amplias, hasta lograr reunir a un grupo relativamente grande de padres de familia (el 99 por ciento varones), todos con el denominador común de enfrentar problemas de bloqueos sistemáticos en la relación fluida y periódica con nuestros hijos/as.

 

Durante la primera mitad de ese año llevamos a cabo una serie de reuniones,  

En las cuales debatimos acerca de los diversos aspectos y ángulos que presenta esta problemática, en particular, desde la perspectiva de ser padres con interés de tener un mejor y mayor relacionamiento con nuestros hijos/as, sin tantas trabas ni desventajas.

 

Hoy se hace necesario revitalizar nuevamente tal tipo de asambleas, y darle continuidad a las diferentes gestiones ya realizadas, y emprender nuevos retos.  Muchos de los padres que nos reunimos hace un par de años con estas preocupaciones seguimos enfrentando los mismos problemas.

 

Por ejemplo, en mi caso personal, continúo enfrentando todo tipo de dificultades para poder ver a mi hija de manera directa, regular y fluida (al extremo de permanecer incomunicado por períodos prolongados con mi pequeña, incluso por la vía telefónica…).

 

Por estas y otras razones relevantes, he decidido re-emprender una serie de acciones divulgativas, movilizativas y organizativas, con el fin de llamar la atención, en primer lugar, de las autoridades y operadores del Sistema de Justicia, de los padres de familia en similar situación y en disposición de organizarse por sus derechos y deberes, de los medios de comunicación social, de las autoridades del gobierno central encargadas de velar por el bienestar de la familia y la formulación de políticas públicas de desarrollo y protección social, de los señores y señoras Diputados del Congreso de la República, de los organismos nacionales e internacionales de defensa de los Derechos Humanos y de los Derechos de los Niños, y de la opinión pública en general, con el objetivo central de INCORPORAR A LA AGENDA DEL DEBATE NACIONAL, la necesidad de complementar, llenar vacíos y perfeccionar el marco jurídico nacional existente, particularmente, en relación a los derechos de la niñez y adolescencia, en lo tocante a la pertinencia de discutir, formular, aprobar, reglamentar e implementar la LEY DE CUSTODIA COMPARTIDA Y CONVIVENCIA ALTERNA.

 

En consecuencia con lo anterior, este blog es parte de un conjunto mucho más amplio y articulado de acciones y tareas, a fin de contribuir modestamente, en hacer avanzar los objetivos arriba citados.

 

Agradezco de antemano la receptividad que sepan mostrar ante esta problemática, que está íntimamente vinculada con el sano desarrollo emocional, psicológico y social de nuestros niños y niñas.  Desde esta perspectiva, lo aquí tratado deja de ser algo puramente privado, para convertirse en político y social, en el sentido más amplio e integral del término.  

 

Se trata, en todo caso, de avanzar en la ampliación de los derechos sociales dificultosamente conquistados en Guatemala, y de afianzar los derechos  elementales de los niños y niñas como sujetos sociales, con el fin de aminorar los fuertes rezagos que todavía enfrentamos en términos de expresiones diversas de exclusión social.

 

 

Gracias de antemano por su apoyo divulgativo y en aportar constructivamente a este debate.

 

 

 

 

Artículo 8

 

Inciso 1:

 

“Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley y sin injerencias ilícitas”.

 

 

(Convención de los Derechos del Niño)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artículo 1:

 

Violencia intrafamiliar.

 

“La violencia intrafamiliar, constituye una violación a los derechos humanos y para los efectos de la presente ley, debe entenderse como cualquier acción u omisión que de manera directa o indirecta causare daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico o patrimonial, tanto en el ámbito público como en el privado, a persona integrante del grupo familiar, por parte de parientes o conviviente o ex-conviviente, cónyuge o excónyuge o con quien se haya procreado hijos o hijas”.

 

 

“LEY PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR”

(Decreto Legislativo 97-96). 

Congreso de la República de Guatemala.

 

 

 

Sergio Barrios Escalante

Sociólogo e Investigador/Consultor independiente y Escritor.

 

Guatemala, Guatemala, Centroamérica

15 de marzo del 2009

 

 

Correo de contacto:  convivenciaalterna@yahoo.com

 

https://convivenciaalterna.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

¡LO QUE NO SE NOMBRA NO EXISTE!

 

 

Se agradece su apoyo a través del re-envío y/o reproducción de este material.

 

 

 

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